De azules y libros

SUCEDE... QUERER HABLAR CON LOS LABIOS CERRADOS; TANTOS COLORES IGUALES EN LAS CABEZAS DE TANTA GENTE DISTINTA... POR DONDE PASA UNA PERSONA PASA SU NOVELA... LIBROS LLENOS DE AZULES, DE AZULES Y DE LIBROS...

sábado, noviembre 10, 2007

Si no creyera en la locura...

8:30 de la noche, la luz de la hora agradable, el olor y la temperatura del viento son perfectas...
Y yo no sé o no recuerdo cuando empezó todo, recuerdo un choche, veranos y música tranquila por las mañanas.

En la puerta, palestinas, jerseys de polo, tres o cuatro generaciones pueden a penas mantener la respiración mientras apuran la última calada de su cigarro, llámese ducados, celtas, fortuna, o golden virginia.
Yo trataba en nuestro absurdo afán humano de clasificación, de decidir cuál iba a ser mi favorita, cuál era la que me recordaba quién cuál la que me recordaba cuándo y cuál la que me recordaba como.

Es curioso sentir al de al lado de tu siento tan emocionado como tú, sabiendo tan bien como tú sabes que no habrá un momento como este, que la sutileza de la emoción es común, que de un momento a otro, todos tan civilizados y melancólicos, todos que llegábamos al auditorio desde nuestros trabajos o casas, o hobbies o mundo, nos partiríamos en dos al oír los primeros acordes... "La Rabia" y él aparece y yo me inundo, y mi madre a mi lado aprieta mi mano y ella también suelta una lagrimita por compasión.

Y pienso en toda aquella adolescencia donde las canciones de Silvio marcaban la diferencia, necesitaba de esas letras complejas y fáciles para poder entenderme, todo lo demás me parecía superfluo, leve, necesitaba elevarme por el mundo, yo, que aún no había salido de mi casa y que empezaba a preocuparme por los asuntos del alma.

Él cantaba y tocaba la guitarra, y yo apretaba la boca y tatareaba las canciones enteras, enteritas, misteriosos recovecos de la bilateralidad hemisférica, el SPET de mi cabeza habría estado lleno de colores.
Lo escuchaba casi compulsivamente, aprendí a amar el castellano latinoamericano, a los cantautores, aprendí la poesía como herramienta política, herramienta social, herramienta emocional y fue él quien me presentó a Miguel Hernández y a Benedetti, y ellos se iban uniendo a otros de mis referentes, y empecé a escribir con acento americano, americano del sur, cubano en mis letras.

Las guitarras de Trovarroco y de Oliver Valdés sonaban tan limpias... y Te doy una cación, y La maza, y recuerdos del Ché....

Mi querido primo Juan con el que casi me crié y me sigo criando. Aquellos veranos en Mazarrón en el coche de sus padres o los míos, y ambos insistentemente cantando y pidiendo "Corazón" y aprendiedo quién era Cousteau, y que cuando decía "Encantador" se refería a alguien mágico y no sólo agradable, y que la misma palabra podía significar un sin fin de cosas.

Una mujer con sombreo, como un cuadro del viejo Chagall, La Gota de Rocío a medias con el público y yo recordando todas esas veces que había puesto la cinta en mi cuarto y me asombraba por los coros del público y ni siquiera podía vislumbrar que un día aquellas voces serían un poquito yo...

El unicornio, mi madre lloraba y lloraba, y yo sólo podía acordarme de cuando estábamos los tres en el coche, en algún viaje, y Silvio mi aburría pero consentía que pusieran el Unicornio...
Niurka Gonzalez besaba la travesera, no sabía cuándo llamar a mi padre, en que canción, en qué momento... ayyyyyy, esa canción que siempre me ha recordoda a la historia del principito...
Y muchas más, "ahí que ver que maneras, de recordar tiene uno, hoy recuerdo mariposas que ayer solo fueron humo...." esa canción en mi primer año de universidad, y ahora en el último, acabadita esa fase y Silvio, seguía ahí, como un tutor a distancia, como uno de esos profesores que siempre están por todas partes, a los que citas sin parar.

Llevaba un tiempo angustiada por el abandono de la frescura adolescente, de que palabras como Verdad, Libertad, Justicia se me volvían cada vez más demagógicas y ya no me gustaban que políticos manidos de una y otra parte las blasfemaran en vano, empezaba a no creérmelas, pero no es cierto, es verdad que la frescura de aquellos años era espectacular, pero no hemos perdido intensidad, hemos ganado calidad y exigencia.

Silvio termina y nos regala cinco vises, Cita con ángeles, en la que casi me colapso, ¿cómo alguien puede escribir así? ¿Cómo se puede sentir así? ¿Cómo puede hacer sentir de la manera en que lo hace...?

Una noche inolvidable, como todas las que me quedan con su música de fondo, adornando más que momentos, él nos fue guiñando en cada acorde, tan serio, un poco tímido todo vestido de negro, más mayor que en las fotos que recordaba de las contraportadas.

Mi querido Silvio, banda sonora de mi misma, gracias por cantautorear.

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