De azules y libros

SUCEDE... QUERER HABLAR CON LOS LABIOS CERRADOS; TANTOS COLORES IGUALES EN LAS CABEZAS DE TANTA GENTE DISTINTA... POR DONDE PASA UNA PERSONA PASA SU NOVELA... LIBROS LLENOS DE AZULES, DE AZULES Y DE LIBROS...

jueves, agosto 25, 2005

Una postal de cordura




Cierto es que desde Cabra todo es distinto y no.
Os meto un fragmento de un libro que acabé anteayer de leer, por supuesto de mi querido Mario Benedetti, "El cumpleaños de Juan Ángel" deberíais leerlo, es genial,
fíjense:

"La ciudad que dejé hace tantos hombres y mujeres, es ahora un paisaje de cordura. Comprendo que sorpresivamente he madurado porque la recorro sin desesperación y eso que la cordura suele desesperarme. He madurado porque el paisaje no me convence con sus ventanas entreabiertas, sus sillones de mimbre en la vereda, sus hombres desarmados hablando clandestinamente de fútbol y abiertamente de secuestros pero mirando de reojo las metralletas del poder. En realidad no es exactamente un paisaje de cordura sino una postal con un paisaje de cordura. /.../
La vieja mole de la universidad me tapa el cielo. Desde aquí veo a los diecinueve tiras del sportman tomando sus cortados de rutina, sus grapas de limón. /.../
Estoy tan abrigado con mis disfraces psicológicos que al principio no advierto cómo la noche de agosto me va untando pacientemente con su luz mortecina y glacial, con la frente húmeda por las goteras de los árboles y un sudor anacrónico e inconfesable /.../ con un paso más bien reaccionario y supersticioso ya que todavía evito pisar la juntera de las baldosas con un respeto casi místico por la contingencia/.../
Quiero ser consciente de que en este proyecto anoto no sólo mis afanes modestamente cívicos sino también mi cursilería sin distorsión tal como me sale de los riñones tal como evidentemente debe ser antes de convertirse en tropo, en alegoría, en manifiesto, en párrafo sesudo. /.../ La experiencia de poco sirve cuando el corazón y el cerebro empiezan a arder y el latido se convierte en pulso subterráneo. Algo evidentemente marcha mal, no es justo que lo dialéctico entorpezca lo erótico. Y lo que andaba mal era la duda sobre todo, porque no había ya duda posible, era la oscuridad especialmente porque todo estaba claro. /.../
No hay que distraerse, claro que no;
los distraídos suelen oxidarse, o bostezar en pleno gas letal, o divorciarse de la mujer amada, o poner el carbónico al revés. Están además los distraídos recónditos que cuando tragan se olvidan de cerrar la glotis, y pos supuesto los distraídos eléctricos que en paz descansen."

Este es mi lugar común con vosotros, mi espiral y la vuestra, según la gran teoría del birrasta, (que algún día os la cuente a los distraídos).
Todo me recuerda a aquellos meses, aunque si a decir verdad la post-erasmus me ha venido con retraso, ahora voy empezando a poder recordarla como una postal de cordura. Os quiero.

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